
Foto real del fundador, provisional
El fundador
Soy [Nombre del fundador], y armé La Forja.
Durante años me fue bien por fuera y no tenía a quién decirle lo de adentro. Tenía con quién tomarme una cerveza, pero no con quién hablar de lo que de verdad me estaba pasando. Me acostumbré a contestar "todo bien" sin pensarlo.
Contenido pendiente del fundador
Momento de quiebre: el duelo, la ruptura, la crisis o el vacío puntual que te empujó a buscar otra cosa. Un párrafo, dicho sin adorno, como se cuenta en persona.
"La mayoría de la gente le teme al sufrimiento. Pero el sufrimiento es una especie de barro que ayuda a crecer la flor de loto de la felicidad. No puede haber flor de loto sin el barro."
Terminé en círculos de hombres, al principio como el que llegaba callado y con los brazos cruzados. Con el tiempo me formé para sostener uno: hice el Leadership Training 1 de Sacred Sons, un entrenamiento para facilitar círculos de hombres. Quiero ser claro en algo. No soy psicólogo ni terapeuta, y La Forja no es terapia. Lo que sé sostener es un círculo, con un contacto profesional real al lado por si pasa algo que se me quede grande.
Armé La Forja porque lo que a mí me destrabó no lo encontré solo. Lo encontré sentado al lado de otros hombres. En Fusagasugá no había un lugar así, con fecha fija, al que un hombre pudiera llegar sin justificar por qué. Ahora lo hay. Si algo de esto te sonó de cerca, nos vemos junto al fuego.
Soy
No soy